
«Es necesario que se ponga la teología al alcance de todos los hijos de Dios dándosela caldeada en el amor para que vivan en intimidad con la Familia Divina»
Publicaciones periódicas
VIVIR EN LA VERDAD
La infancia evangélica está en confiarlo todo en el Padre, sabiendo que su amor hará en nosotros todo eso que, a nuestra pequeñez, le es imposible conseguir.
“¡NO TOQUÉIS MIS UNGIDOS, NO HAGÁIS DAÑO A MIS PROFETAS!”
Veneremos y respetemos al sacerdote de Cristo, al ungido con unción divina, y veamos en él al padre espiritual que nos da el alimento divino con que nosotros –llenando nuestras almas en las fuentes de los sacramentos, que sólo él tiene la potestad de administrar–, nos hacemos hijos de Dios y herederos de su gloria.
EL CRISTO DE TODOS LOS TIEMPOS
«Jesús es la Gloria infinita del Padre, por su Persona divina, y es el Adorador perfecto de esa misma Gloria, en su naturaleza humana; por lo que Él encierra en su realidad el Cielo y la tierra, la criatura y el Creador, el hombre y Dios, la Eternidad y el tiempo. Y, al ser Él, en su naturaleza humana, la imagen o la expresión más perfecta de Dios en todos sus atributos y perfecciones, fue capaz de vivir en su espíritu, a un mismo tiempo y de un modo perfectísimo, la gloria de la Eternidad y la abarcación de su misma vida y la de todos los hombres».
LAS VOCES DEL TRASCENDENTE SILENCIO
«En el silencio se conoce a Dios, porque allí Él habla al corazón, y el habla de Dios es obrar en el alma. Dios mío, óbrate en mí para que yo sepa de ti».






