Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia
La Madre Trinidad nació en Dos Hermanas (Sevilla) el 10 de febrero de 1929.
Sus diecisiete primeros años serán el vivir sencillo y desapercibido de una jovencita buena en una familia acomodada y cristiana.
Pero Dios, en sus insondables designios, transformó con fuerza aquella vida sencilla de la joven Trinidad. Grandes donaciones de Dios irían marcando las etapas de su existencia para la misión que le quería dar en la Iglesia.
Del 7 de diciembre de 1946 hasta el 18 de marzo de 1959
El repicar de campanas de la torre de la parroquia de Santa María Magdalena del pueblo de Dos Hermanas (Sevilla. España), anuncia la fiesta de la Inmaculada en su víspera a las 12 del mediodía de aquel sábado, doblemente ya dedicado a la Virgen. Este repicar de campanas señala un momento importante y el principio de una vida diferente. Así lo describe ella misma:
El día de la Inmaculada, en la parroquia de Santa María Magdalena, pronunciará su entrega a Dios ante la imagen de la Virgen: «Seré tuya y para siempre» marcando así sus primeros y definitivos pasos.
Largas horas, todo lo que le permite su trabajo en el negocio familiar de calzados, las pasará junto a Jesús en la Eucaristía, y detalles preciosos harán que Jesús se constituya en su único Maestro.
Por razones familiares, en 1955 se traslada a Madrid. A la intimidad con Jesús se unirán allí algunas luces proféticas que la hacen entrever su futuro «al frente de una gran Obra».
El dieciocho de marzo y su transcendencia
Pocos años más tarde, por un regalo singularísimo Dios la introduce en su vida íntima. En el tema escrito por ella misma el 30 de abril de 1960, describe así lo que le pasó:
El Papa san Juan Pablo II, en el decreto de Aprobación Pontificia, quiso señalar aquel día, 18 de marzo de 1959, como el principio de La Obra de Iglesia, a pesar de que la Madre Trinidad no pensaba entonces en una fundación. Pero la Obra que el Señor quería hacer por su medio en la Iglesia, sí estaba comenzando, y lo hacía con una acción esplendorosa y especialísima del Señor en su alma.

La Madre Trinidad recibe emocionada la bendición del Santo Padre san Juan Pablo II, que quiso visitarla estando enferma en su propia habitación (15 de diciembre de 1996).
En 1976 nos dará una explicación sencilla de las consecuencias de este haber sido introducida en el Seno de Dios: «El entendimiento Divino se infunde en mi entendimiento pequeñito y yo sé lo que Dios es, lo que dice o lo que quiere (…) Dios me habla de entendimiento a entendimiento».
Así se explica que, sin casi saber leer ni escribir y sin haber leído nunca un libro de teología, haya escrito y publicado diversos libros y tenga más de mil charlas registradas en audio o vídeo; aparte de innumerables escritos inéditos. Ver escritos >
La Obra de la Iglesia
El día de Pentecostés de 1963 el Señor le pedirá: «Hazme la Obra de la Iglesia» «Con lo que te he dado ya sabes lo que tienes qué hacer».
Lo que el Señor hizo en ella el 18 de marzo es lo que ella tiene que hacer en la Iglesia, respondiendo a la necesidad impuesta por Dios en su alma: «Vete y dilo, esto es para todos». El 22 de marzo de 1963 dirá:
Alma querida, ayúdame a ayudar a la Iglesia mostrándola tal cual es y Dios la quiso en su pensamiento divino. (Fragmento)
Duración: 4 minutos.
La Madre Trinidad: Una vida, una misión, una vocación que solamente Dios conoce hasta el fondo, y que ella describe con estas palabras:















