
Publicaciones periódicas
MARÍA CRUZÓ EL ABISMO
La Virgen no tenía ninguna tendencia, ni apetencia, ni torcedura, ni inclinación que la atrajera hacia la tierra. María vivió como asunta durante todo su peregrinar, concluyendo su asunción en el abrazo del encuentro del Infinito.
AMARTE A TI POR TI
Eres tan dichoso..., tanto..., tanto..., ¡tanto!, que harás consistir nuestro gozo esencialísimo en gozarnos en que Tú seas tan feliz; ya que rebasas, ante la contemplación de tu eterno júbilo, las capacidades de todas las criaturas racionales, de tal forma, que tendrán su gozo esencial en verte a Ti tan contento; porque allí estarán en el centro del amor puro y en el encajamiento completo de ese mismo amor.
POR SER IGLESIA
El alma-Iglesia tiene la misma vida y misión universal que Jesús: dar la vida divina a todas las almas de todos los pueblos y de todos los tiempos.
YO TENGO FE
Yo tengo fe... Y creo en el único Dios verdadero, el que se es en sí, por sí y para sí su misma subsistencia eterna y suficiencia infinita; y en su Unigénito Hijo Jesucristo, su enviado, el Ungido de Yahvé, el esperado de las naciones, el prometido a nuestros santos Padres y el ansiado por los Profetas; «Dios de Dios, Luz de Luz», de la misma sustancia y naturaleza del Padre y del Espíritu Santo. [...] Yo tengo fe... Y «creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria». Un solo Dios y tres personas, iguales en su ser y distintas en sus personas.






