
Publicaciones periódicas
HIJO DE DIOS
«Es la Iglesia la que, mediante el bautismo, llena la capacidad que Dios puso en ti para ser hijo suyo. Es el bautismo la puerta que te introduce en el seno de tu Padre Dios y te hace partícipe de la Familia Divina, mediante la unción de la divinidad, que, al caer sobre ti, te hace tener un sacerdocio místico, recibido del Sumo y Eterno Sacerdote y que, por tu filiación divina, has de vivir en su máxima perfección.»
SE HA DORMIDO LA SEÑORA EN ASUNCIÓN TRIUNFANTE Y GLORIOSA A LA ETERNIDAD
¡Silencio...! ¡Silencio...! ¡Silencio...!, que la Señora siente que toda su alma se enciende suave y pacíficamente en el calor sabroso, misterioso e infinitamente inalterable del beso divino de la Inmutabilidad por esencia en un acto trinitario... Y sin casi apercibirlo..., sin darse cuenta..., sin notar nada..., la Señora se encuentra, en un abrir y cerrar de ojos deleitable..., suave y silencioso..., ante aquel Dios que Ella contemplara y poseyera durante toda su vida; pero ahora, realizado el grado de divinización determinado por el mismo Dios, es arrebatada e introducida en la cámara nupcial, para tener en la Patria lo mismo que tenía en el destierro, pero en posesión plena, gozosa y absoluta de Eternidad.
ENCÁJATE EN LA CREACIÓN DE TU ALMA
«Al crearte a ti, cualquiera que seas, las tres divinas Personas, de conjunto, se derramaron, complaciéndose en una mirada de creación, para crearte «a su imagen y semejanza». Por eso cada alma tiene su fisonomía especial, su belleza particular, y su nombre único que le puso Dios el día que la creó, según correspondía a su fisonomía en la creación»
EL GRAN MOMENTO DE LA CONSAGRACIÓN
¡Oh sacerdote del Nuevo Testamento...! Toda la Trinidad infinita acude a tu palabra y se inclina favorable hacia ti para dársete. ¡Pero toda la Trinidad, en actitud amorosa, te pide tu respuesta a este gran momento de su Don!






