El pasado miércoles 10 de diciembre tuvimos en Dos Hermanas la inmensa dicha de recibir la visita en peregrinación de tres señores obispos de la Iglesia Católica: Monseñor Stephen Chirapanath de India, administrador de la comunidad siro-malabar en Europa,  Monseñor Raphael Mweempwa obispo de la Diócesis de Monze en Zambia  y  Monseñor Santo obispo auxiliar de Yuba en Sudán del Sur.

Comenzó el encuentro con una hora de Adoración ante el Santísimo Sacramento seguido de la celebración eucarística de hondo sentido familiar de Obra de la Iglesia, con participación ferviente de los miembros de La Obra de la Iglesia de Dos Hermanas y Sevilla que acudieron para recibir y acompañar a los Sres. Obispos.

Estuvo presente en el ambiente el inicio de los preparativos para el 80º aniversario de la consagración de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia.

Durante la homilía, Monseñor Santo enfatizó que el mensaje de la Madre Trinidad no proviene de estudios teológicos académicos, sino de una comunicación directa con el Espíritu Santo destinada a servir a la Iglesia universal.

A continuación, homilía de Mons. Santo:

Los prelados describen su experiencia como un encuentro con una voz profética que, originada en un entorno humilde y cotidiano, ha logrado expandirse por todo el mundo.

Exhortaba a los fieles presentes a ser testigos activos de este carisma, promoviendo una renovación espiritual que invite a todos a encontrar descanso y alivio en la vida eclesial.

El mensaje de la Madre Trinidad ha calado en los sucesores de los apóstoles, quienes ven en La Obra de la Iglesia un apoyo para su misión.

Algunos de estos obispos se consideran a sí mismos “hijos de la Madre Trinidad” y han implementado en sus diócesis y conferencias episcopales “El Plan de Dios en la Iglesia”.

Expresaron como el impacto central del mensaje de la Madre Trinidad no es un cambio de doctrina o métodos, sino una “revolución de vida”. Mencionaban cómo la Madre Trinidad insiste en que los cristianos deben vivir con Dios de manera total y completa, participando activamente en la vida divina a través de los sacramentos y la oración.

Monseñor Stephen, el único obispo adherido de La Obra de la Iglesia, y que reside permanentemente en Roma, destacó que se siente atraído por la «evangelización por atracción» que emana de los miembros de La Obra de la Iglesia, mencionando específicamente sus «rostros resplandecientes» y la alegría que irradian, la cual considera un reflejo de lo que han recibido de la Madre Trinidad.

La celebración eucarística fue presidida por Monseñor Rafael, obispo muy joven, de 51 años, ordenado hace solamente un par de años. Manifestó que viene en calidad de peregrino a la casa natal de la Madre Trinidad en Dos Hermanas para encontrarse con las raíces de la fundadora y de La Obra de la Iglesia. Acaba de realizar por primera vez «El Plan de Dios en la Iglesia», un retiro y método de formación fundamental dentro del mensaje de la Madre Trinidad.

La presencia de los tres obispos fue vivida como un signo de gran alegría y como parte de los preparativos para el 80º aniversario de la consagración de la Madre Trinidad, subrayando la adhesión de la jerarquía eclesial a su mensaje. Los obispos son referidos en la celebración como «columnas de la Iglesia» y «sucesores de los apóstoles».

En esencia, la visita de estos Obispos simboliza cómo el eco de la voz que comenzó en este lugar, Dos Hermanas, ha alcanzado confines lejanos, uniendo a pastores de distintos continentes en una misma experiencia espiritual.

Los miembros de La Obra de la Iglesia regalaron a los Sres. Obispos visitantes unos instrumentos musicales tradicionales conocidos como palillos o castañuelas. Estos obsequios fueron presentados como un detalle especial de parte de todos los asistentes y fueron decorados a mano por uno de ellos, para que los pastores tuvieran un recuerdo tangible de su estancia.

Cada par de castañuelas fue personalizado con dibujos y frases de gran carga espiritual y eclesial:

Uno de los instrumentos incluía un dibujo del sagrario de la parroquia de Santa María Magdalena y la inscripción: «Yo soy el Eco de la Iglesia y la Iglesia es mi canción».

Otro de los juegos mostraba la Basílica de San Pedro con un ángel tocando una trompeta sobre ella, acompañada por las frases «Gloria para Dios» y «cantaré tu Gloria a las Puertas de la Hija de Sion».

El diseño para Monseñor Stephen incluía un mapa de la India que contenía en su interior la iglesia de Santa María Magdalena (Dos Hermanas), junto a la frase: «Iglesia mía, Iglesia amada, ¡Qué hermosa eres!».

La elección de este instrumento no fue casual, sino que encierra un profundo significado vinculado a la fundadora.

Según las fuentes, las castañuelas eran un instrumento que la Madre Trinidad tocaba excepcionalmente bien. Existen numerosos registros en vídeo de encuentros familiares donde se puede ver a la Madre Trinidad siguiendo el ritmo de las canciones con gran maestría, por lo que el regalo busca que los obispos, al verlas o usarlas, recuerden esa alegría y el mensaje de la fundadora.

Joaquín Canto