
«Es necesario que se ponga la teología al alcance de todos los hijos de Dios dándosela caldeada en el amor para que vivan en intimidad con la Familia Divina»
Publicaciones periódicas
DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO…?
En un desbordamiento de desgarro y desolación de pavorosa y aterradora soledad por el rechazo del Padre contra el pecado que, cargando sobre sus hombros, siendo el Cristo, Él tenía que reparar en y por la plenitud de su Sacerdocio, como Reconciliador del hombre con Dios, «gritó con voz potente: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado…?”»
La Señora de la Encarnación
¡María es consciente del misterio de la Encarnación por designio amoroso de Dios que se encarnó en sus entrañas virginales, haciéndola romper, por la brisa de su vuelo y la fuerza de su infinito poderío, en Maternidad divina…! […] ¡Qué grande es María por contener en sí el grandioso, sublime y subyugante misterio de la Encarnación…!
NUESTRO DIOS CERCANO
La vida de oración será la que nos introducirá dentro del seno divino, donde apercibiremos el decir eterno de Dios en nuestro interior, ya que la oración es la cita de Dios con el alma.
HORAS DE SAGRARIO
Horas de Sagrario, ratos de silencio, melodías tenues en tierna añoranza que invita a adorar… Dios, que está tan cerca que, si el alma logra quedarse en silencio, siente allí el latido de su respirar… Horas de Sagrario…, horas de misterio…, ratos de presuntos en felicidad…; coloquios de Cielo, donde el hombre vive en peregrinar, momentos sublimes en la Inmensidad…






