
«Es necesario que se ponga la teología al alcance de todos los hijos de Dios dándosela caldeada en el amor para que vivan en intimidad con la Familia Divina»
Publicaciones periódicas
TE AMO, JESÚS
“Te amo, Jesús, porque Tú eres todo lo que apetezco y mi única razón de ser. Sin Ti, sin mis ratos de Sagrario apoyada en tu pecho, sin la vibración de la médula de mi espíritu que me tiene centrada sólo y siempre en la búsqueda incansable de tu gloria, y sin la nostalgia de tu encuentro definitivo, ¡¿qué sería de mí…?!”
ETERNIDAD
Mañana ¡no más! con Dios para siempre… ¡Qué dulce encuentro…! Y «allí», mirándole en su Vista, cantándole en su Boca y amándole en su Fuego… ¡Se acabó el tiempo y llegó el fin, comenzó la Eternidad…! Cara a cara con Dios, adorando al Ser en su ser y en sus personas, por ser quien es y como lo es; en un acto de amor puro que se goza en el gozo esencial de Dios, ¡para siempre…! ¡Y esto será mañana!
HIJO DE DIOS
«Es la Iglesia la que, mediante el bautismo, llena la capacidad que Dios puso en ti para ser hijo suyo. Es el bautismo la puerta que te introduce en el seno de tu Padre Dios y te hace partícipe de la Familia Divina, mediante la unción de la divinidad, que, al caer sobre ti, te hace tener un sacerdocio místico, recibido del Sumo y Eterno Sacerdote y que, por tu filiación divina, has de vivir en su máxima perfección.»
SE HA DORMIDO LA SEÑORA EN ASUNCIÓN TRIUNFANTE Y GLORIOSA A LA ETERNIDAD
¡Silencio...! ¡Silencio...! ¡Silencio...!, que la Señora siente que toda su alma se enciende suave y pacíficamente en el calor sabroso, misterioso e infinitamente inalterable del beso divino de la Inmutabilidad por esencia en un acto trinitario... Y sin casi apercibirlo..., sin darse cuenta..., sin notar nada..., la Señora se encuentra, en un abrir y cerrar de ojos deleitable..., suave y silencioso..., ante aquel Dios que Ella contemplara y poseyera durante toda su vida; pero ahora, realizado el grado de divinización determinado por el mismo Dios, es arrebatada e introducida en la cámara nupcial, para tener en la Patria lo mismo que tenía en el destierro, pero en posesión plena, gozosa y absoluta de Eternidad.






