En medio de este tiempo litúrgico tan bonito del Adviento, en el que todos, desde los más pequeños a los más mayores nos estamos preparando para recibir al Niño Dios para que así Él pueda encontrar en esta familia parroquial de “Nuestra Señora de Valme” la acogida, el calor y el amor de nuestros corazones sencillos y abiertos de par en par y no tenga que decir: “Vine a los míos y los míos no me recibieron”.
En la liturgia de este cuarto domingo de Adviento en el que hemos disfrutado contemplando la figura de la Virgen María, hemos tenido la dicha de vivir un momento muy importante en la Parroquia: la celebración de tres Sacramentos.
La comunidad parroquial ha glorificado a Dios por el don inmenso del Sacramento del Bautismo que han recibido 44 niños y adolescentes entrando a formar parte de la Iglesia y siendo miembros vivos del Cuerpo místico de Cristo.
También se han acercado al altar del Señor, para recibir por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Jesús, 40 adolescentes y jóvenes que con tanta alegría se han preparado para este gran acontecimiento.


Pero además de estos Sacramentos tan importantes y necesarios en nuestra vida de cristianos, hemos tenido la dicha de acoger a dos parejas de novios, que después de muchos años y de un largo camino de preparación, en el que se han acercado a la Iglesia y han profundizado en todo el mensaje que la Madre Trinidad trae para todos los hijos de Dios, han recibido el Sacramento del Matrimonio, tan desconocido y poco valorado aquí en Guinea.



Podemos decir que a través de la Virgen de Valme, tan querida y venerada en esta comunidad parroquial, Jesús se ha derramado en estos 84 adolescentes y jóvenes y ha bendecido a estas dos familias uniéndoles con el Sacramento del Matrimonio.
Nos unimos a este pensamiento tan bonito de la Madre Trinidad para dar gracias a Dios y seguir este mandato de: “Vete y dilo esto es para todos”.
“Dios es amor que ama, y la demostración de esta excelsa grandeza la realiza llorando, muriendo y perpetuándose en la Iglesia a través de los Sacramentos, sin existir para Él el tiempo; su medida es el amor”. (15-9-76)















