ETERNIDAD
Mañana ¡no más! con Dios para siempre… ¡Qué dulce encuentro…! Y «allí», mirándole en su Vista, cantándole en su Boca y amándole en su Fuego… ¡Se acabó el tiempo y llegó el fin, comenzó la Eternidad…! Cara a cara con Dios, adorando al Ser en su ser y en sus personas, por ser quien es y como lo es; en un acto de amor puro que se goza en el gozo esencial de Dios, ¡para siempre…! ¡Y esto será mañana!



