El pasado viernes, 23 de octubre, tuvimos el gran gozo de recibir en la casa natal de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, a Mons. Andrew Karnley, Obispo de la diócesis de Cape Palmas -Liberia-

Mons. Andrew durante la celebración Eucarística en la capilla de la casa natal de la Madre Trinidad
Mons. Andrew conoció La Obra de la Iglesia en junio de 2018, con ocasión de la Visita Ad Límina que realizo la conferencia episcopal de su país.
La Obra de la Iglesia les atendió con el transporte durante toda su estancia en Roma. Durante esos días tuvo ocasión de visitar la casa de apostolado “San Pedro Apóstol” que La Obra de la Iglesia tiene en Roma, la Ciudad Eterna.
Guardó una grata impresión de aquella casa, sobre todo de la bellísima capilla y la calurosa acogida que recibieron por parte de los miembros responsables que allí habitan.
Tras una segunda visita Ad Límina, en marzo de este año, con idéntica acogida, le ofrecieron hacer un retiro espiritual en esa misma casa. Y decidió hacer “El Plan de Dios en la Iglesia” en octubre de este mismo año.
El retiro, nos dijo, le dejó deslumbrado y cautivado, con apetito de leer, escuchar y contemplar unas enseñanzas que considera un “tesoro” de verdades espirituales.
Después del retiro, quiso ir a conocer los lugares donde todo comenzó en la vida de la Madre Trinidad, con el espíritu del peregrino que busca los lugares santos en los que Dios ha obrado de una u otra manera, y que están cargados de su “presencia”.
Celebró la Santa Misa junto a un nutrido grupo de miembros de La Obra de la Iglesia. Con gran emoción recalcó en su homilía el gran privilegio que sentía de poder estar allí. Pues, nos decía:

Dios quiso que fuera convertido en capilla el sitio tres veces bendecido por Dios: dónde nació la Madre Trinidad, donde trabajó con su hermano Antonio y su familia, y el lugar dónde recibió la experiencia religiosa y la vocación divina de ser “Eco de la Iglesia”, llamada a hacer la voluntad de Dios.
La vocación de la Madre Trinidad es “un signo de los tiempos” que, por el poder del Espíritu Santo, durante toda su vida enseñó sobre la Santísima Trinidad, la oración y la llamada a la santidad, la vida consagrada, las consecuencias de decir “no” a Dios, las gracias y beneficios de decir “sí” y el ejemplo de la entrega total a la voluntad divina.
De su vida se descubre la gran enseñanza de que Dios tiene un plan, un propósito y una misión para cada persona desde la concepción hasta la muerte, -“soy llamada a una misión en la Iglesia”-: el bautismo fundamenta esa consagración, que Obispos, sacerdotes, y personas consagradas elevan al servicio de una misión en la Iglesia.
Deseo, -nos dijo-, que cada oyente, como la Madre Trinidad -fiel, comprometida, dedicada e “imán” que atraía a todos hacia la misión-, sea luz en las tinieblas, atraiga a otros, rece por la vida consagrada y entregue su servicio en la Iglesia.

Terminó su estancia entre nosotros agradeciendo a La Obra de la Iglesia el retiro de “El Plan de Dios en la Iglesia”, que le renovó y elevó espiritualmente, y haber tenido la oportunidad de peregrinar a la casa natal de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia.
Concluyó pidiendo oraciones por él, por su diócesis rural de Liberia y por su pueblo, cerrando el encuentro con una oración de acción de gracias y la bendición final a los presentes.
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