CREACIÓN
Cuando Dios nos creó, puso en nosotros capacidades inmensas, inagotables, con exigencias de llenuras casi infinitas, porque nos creó para Él, para su posesión, para su gozo.
Cuando Dios nos creó, puso en nosotros capacidades inmensas, inagotables, con exigencias de llenuras casi infinitas, porque nos creó para Él, para su posesión, para su gozo.
Una nueva Casa para que en ese rincón de Rwanda, en África, muchas almas puedan conocer el verdadero Rostro de la Iglesia, y la Madre Trinidad, a través de su descendencia, realice su mandato de: “¡Vete y dilo! ¡Esto es para todos!”
El que más conoce a Dios, más le hambrea, porque su cercanía abre ansias como infinitas de poseerle.
Odio al pecado, lo aborrezco y lo detesto con todo mi ser; pero al pecador, por haber sido creado por Dios, hecho a imagen suya para participarle y gozarle, le amo con toda mi alma. Y toda yo, llena de compasión, le grito: «¡Hijo, ven a la Fuente de la Vida, donde por medio de los Sacramentos se te dará a participar del Dios viviente, saliendo así de esa muerte en que te encuentras, para que seas feliz aquí y en la Eternidad, pudiendo dar a Dios la gloria que de ti esperaba...!».