ETERNIDAD

Separata del libro: “FRUTOS DE ORACIÓN. Retazos de un diario”

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

2.195.  ¡Oh Eternidad!, en la hondura secreta de tu abismal silencio, se apercibe el saboreo infinito de tu Palabra sustancial en su explicación sonora de misterio eterno. (18-12-60)

2.196.  ¡Eternidad, Eternidad…! Donde no habrá más esperas ni torturas de muerte, donde el día será eterno y sin fin, en la compañía íntima y familiar de nuestro Padre Dios… (14-1-67)

2.197.  Un día iremos a la Eternidad para siempre… ¡Qué dulce esperanza! ¡Para siempre…, cara a cara con Dios en la llenura del amor puro! ¡Sueño de amor en repletura de conquista…! (8-1-75)

2.198.  La Eternidad, para el alma que ama y de verdad busca a Dios, es la saciedad de su amor en posesión completa de su Amado. (11-5-61)

2.199.  Cuando aparezca Dios en su luz infinita y te diga: Iglesia, ven a Mí, entonces, como el que despierta de una dura pesadilla, podrás decir: «¡Estoy en la Eternidad, y esto es para siempre!» (14-1-67)

2.200.  Amor, en el día dichoso y feliz del eterno amanecer en luz gloriosa, ¡qué abrazo tan íntimo el que nos vamos a dar! (28-6-61)

2.201.  Si el encuentro con Dios en el destierro llena el alma hasta la médula del ser, ¿qué será el total y definitivo encuentro en la eterna luz del claro día? (24-7-70)

2.202.  Cuando se acabe la noche y amanezca el día eterno, entonces podremos decir: ¡No soñamos, estamos en la Eternidad! (14-1-67)

2.203.  La Eternidad es el encuentro feliz con las divinas Personas en su comunicación trinitaria. (31-1-67)

2.204.  Llegará un día en el cual no habrá más noche, en el que el «Imprincipio» llenará tu fin; y ése será el día de la Eternidad. (14-1-67)

2.205.  En la Eternidad, para vivir de Dios, estamos fuera del tiempo, vivimos de otra manera distinta y distante de aquí, en el eterno amanecer del Sol sin sombras, en el Principio sin principio. En… ¡Dios para siempre, para siempre! (17-4-67)

2.206.  ¡Se acabó el tiempo! ¡Llegó el fin…! Dios siempre mirándome y mirado por mí en luz: ésta es la Eternidad… (14-1-67)

2.207.  La Eternidad es el día interminable de oración sabrosa, vivida en la compañía de la Familia Divina en plena luz. (31-1-67)

2.208.  La vida es una carrera vertiginosa lanzada al mañana de la Eternidad, donde el Amor Infinito nos espera para introducirnos a vivir en el recóndito profundo de su serse Sabiduría Cantora de Amor, en la luz infinita de su eterno resplandor. (25-1-75)

2.209.  Mañana ¡no más! con Dios para siempre… ¡Qué dulce encuentro…! Y «allí», mirándole en su Vista, cantándole en su Boca y amándole en su Fuego… ¡Se acabó el tiempo y llegó el fin, comenzó la Eternidad…! Cara a cara con Dios, adorando al Ser en su ser y en sus personas, por ser quien es y como lo es; en un acto de amor puro que se goza en el gozo esencial de Dios, ¡para siempre…! ¡Y esto será mañana! (9-7-75)

2.210.  ¡Oh, qué gozo tan profundo el de nuestro corazón ante la esperanza de nuestra fe, repleta con la promesa de un mañana lleno de divinidad…! Y «allí», en aquel punto-punto del engendrar divino, contemplaremos con la mirada del Padre toda su infinita perfección, aunque sin abarcarla, rompiendo con el Verbo en canción de sus infinitas perfecciones… Y, de tanto contemplar con el Padre y de tanto romper con el Verbo en canción de sabiduría, nos abrasaremos en el amor infinito del Espíritu Santo, ¡para siempre! Alma querida, mañana estaremos con Dios, ¡qué gozo…! frente a frente, así, sin nada ni nadie que nos lo pueda quitar. (25-1-75)

2.211.  La Eternidad no es un sueño, es una realidad que yo viviré mañana, morando en la Trinidad. (15-1-67)

2.212.  Mañana, no más, con Dios para siempre, en el abrazo del Padre, en la luz de sus ojos, en la Palabra de su boca y en el beso de su Amor… ¡Mañana y para siempre! (13-2-75)

2.213.  La Eternidad es mañana, y allí estaremos para siempre con Dios, en su luz, con la Iglesia triunfante sin su velo de luto, levantada en alto y sostenida por el brazo amoroso del que Es, repleta y envuelta de divinidad. ¿Qué serán entonces nuestras penas pasadas, nuestros aparentes fracasos, la burla escalofriante de los que nos oprimían…? ¡Cómo brillará la verdad, oculta ahora por la densa nube que envuelve a la Iglesia! (11-3-75)

2.214.  Mañana estaré con Dios para siempre en la Eternidad; hoy tengo que sufrir su ausencia. Mañana le tendré en posesión; hoy le tengo en deseos. ¡Oh, qué día el de mañana en la Eternidad! (7-4-67)

2.215.  Soñemos hoy despiertos, con la esperanza que nos da nuestra fe, llena de amor: La Eternidad no es un sueño, no; es un romance de amor que viviremos mañana. ¡Es tan dulce la esperanza de nuestra fe en el amor…! (10-11-75)

2.216.  El Cielo no es un sueño, es la realidad de mi mañana en luz clara y, aunque parezca lejana, es ¡ya! (5-10-66)

2.217.  Oh Eternidad querida, aunque te ocultes, yo sé que al fin vendrás para llevarme a ti en tu luz; y, aunque ahora tardes, cuando te atrape, ya no te perderé más; y eso será ¡ya!; ¡mañana no más!; ¡ya y para siempre! (23-1-65)

Separata del libro: “FRUTOS DE ORACIÓN. Retazos de un diario”

Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia