EL AMOR PURO EN EL CIELO

De tal forma hace Dios al alma ser Él por transformación, que ella es también el gozo de todos los Bienaventurados. Y como cada uno de ellos participa así de Dios y goza así de Él, resulta que, siendo Dios todo en todos, sólo hay un grito en el Cielo: gozarse en Dios, en que Él se es tan feliz en sí mismo, y en que Él es tan feliz al hacer dichosos a todos los Bienaventurados.