EL GRAN MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

¡Oh naturaleza humana de Jesús...! Tan íntima y estrechamente se ha unido a ti el Verbo de la Vida, y tú a Él, en una adaptación como infinita, que sus más imperceptibles vibraciones repercuten en ti; siendo tu vivir y no pudiendo ser otro que el del mismo Dios Altísimo, ya que con Dios te has unido hipostáticamente en la persona del Verbo.