EL MISTERIO DE CRISTO

«El Verbo Encarnado, durante su vida mortal, era el Cristo penante que vivía de Eternidad; y ahora es el Cristo glorioso y eterno que contiene también en su alma la tragedia de todos los tiempos. Y, por eso, en la plenitud de su Sacerdocio, es el Cristo Grande que encierra en sí el Cielo y la tierra, la Eternidad y el tiempo, la Divinidad y la humanidad; siéndose Él en sí mismo el Glorificado y el Glorificador, el Adorado y la Adoración, la Reparación y el Reparado».