La Señora de la Encarnación

¡María es consciente del misterio de la Encarnación por designio amoroso de Dios que se encarnó en sus entrañas virginales, haciéndola romper, por la brisa de su vuelo y la fuerza de su infinito poderío, en Maternidad divina…! […] ¡Qué grande es María por contener en sí el grandioso, sublime y subyugante misterio de la Encarnación…!